Desarrollo de Talento

¡Pasión! ¿El camino al éxito?

Es indiscutible que la pasión es uno de los mayores atributos de un líder, de un emprendedor, de un triunfador, así como de un soñador o un idealista.

¿Es la pasión suficiente para alcanzar el éxito? En una palabra: ¡no! No pretendo menospreciar la pasión como un elemento clave para lograr lo que te propones, pero contemplar la idea de que la pasión como característica individual puede llevarte a alcanzar tus metas sería absolutamente irrealidad.

Grandes apasionados de distintas disciplinas han desertado en sus proyectos, han abandonado sus aspiraciones y claudicado en el emprendimiento de una vida que considerarían plena.

La pregunta es ¿por qué?

Robert Kiyosaki, gurú financiero, describe la pasión como el inicio del éxito. La pasión es aquel impulso que motiva, que inspira a creer en la posibilidad de llegar al objetivo. La simple creencia de que algo se puede hacer hace una gran diferencia… al principio.

Una de las mayores barreras a la que nos enfrentamos las personas apasionadas es la frustración. Cuando cuentas con una visualización de la meta, sin la visión estratégica del camino, el fracaso llega de manera inminente y, en ocasiones, irremediable.

La solución: el Plan de Acción. Si bien la posibilidad de éxito existe, así también la del fracaso. Es por ello que te presentamos los 7 para alcanzar el éxito.

  1. Define claramente tu objetivo: entre más preciso sea el objetivo, más claro te será entender los pasos para llegar a él. Suponiendo que tu objetivo sea bajar de peso, será importante ser específico, por ejemplo: “bajar 3 kilos en un mes”
  2. Evalúa tus recursos: aquello con lo que cuentas y que requieres para lograr tu meta es determinante para saber en dónde estás parado. Esto incluye tus capacidades, recursos materiales, económicos y de tiempo. tomando el ejemplo anterior, nuestros recursos van desde nuestra condición física, la capacidad para costear un gimnasio, nutriólogo, un entrenador o los alimentos que vamos a consumir.
  3. Elabora un plan de acción: analiza cuidadosamente los pasos que seguirás y establece un tiempo determinado para cada uno de ellos. Recuerda que colocar metas a corto plazo dentro del plan es indispensable para continuar motivado. Para bajar 3 kilos, quizá puedas comenzar reduciendo cierto tipo de carbohidratos en alguna de tus comidas o sustituirlos por una alternativa más saludable, además integrar el ejercicio a tu rutina dos días por semana.
  4. Mide tus logros: realiza una métrica de los logros y revísala periódicamente para retomar el curso y realizar correcciones en caso de ser necesario. Si tu propósito son tres kilos, lo más conveniente pudiera ser reducir 1 kilo las primeras dos semanas y medio kilo la semana adicional. Necesitarás pesarte cada semana para evaluar si has alcanzado cada meta.
  5. Supera los obstáculos: por muy detallado que esté el plan de acción, siempre existe la posibilidad de que no salga como uno espera. Tómate un momento para reflexionar lo que salió mal, la razón de ello y qué estrategias de corrección y mejora vas a implementar. En el ejemplo anterior, cabe la posibilidad de haber tenido una fiesta en la que no había alimentos de acuerdo a tu plan, por lo que no alcanzaste el objetivo semanal. Pudieras compensar en la semana siguiente exigiéndote un poco más o prepararte para este tipo de eventos haciendo un alimento previo para no consumir en grandes proporciones lo que te ofrezcan.
  6. Celebra los pasos alcanzados: recompénsate por cada meta alcanzada. Procura que la recompensa esté alienada con el objetivo y no te genere algún tipo de consecuencia negativa. Alcanzada la primera meta, lo que menos quieres es premiarte con un pastel que retroceda el avance, esto puede sustituirse por una prenda que te luzca mejor o una experiencia placentera como salir de viaje o asistir a un evento.
  7. Integra el plan a tu vida: lograr el objetivo por sí solo puede ser suficientemente satisfactorio; sin embargo, es importante canalizar lo alcanzado e integrarlo a tu vida como un hábito. Una vez alcanzado tu objetivo final, es importante hacer una evaluación de lo aprendido durante el proceso y buscar la forma de incluirlo en tu rutina, con la intención de no regresar al punto de partida.

Adicional a los pasos mencionados, se recomienda contar con un aliado durante el proceso, alguien que pudiera fungir como mentor o que te recuerde cuál era la motivación detrás del proyecto.

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